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Horticultura en armonía con la naturaleza

Por miles de años la agricultura y la horticultura han transformado la superficie de la Tierra. A me­nudo era un enriquecimiento para el ecosistema. Y eso puede ser también hoy en día. La tesis moderna que los humanos sólo molestemos la naturaleza, no sirve para nada, tampoco es verdad. Jugamos un gran papel en la vida terrestre. Y este papel no debe ser negativo. Podemos contribuir mucho a la Tierra.

Entorno agradable

Una cosa importante sin duda es que el trabajo en el huerto, en el campo sea agradable y atractivo (o sea romántico). Eso olvidamos demasiado a menudo. Crear un entorno bonito que aumenta la ca­lidad de vivir de los trabajadores es un paso valioso. Usando su imaginación: Algunas plantas orna­mentales con aspecto y olor agradables, naranjos entre los olivos para que los cosechadores de las aceitunas puedan comer naranjas frescas. De tal manera los trabajantes tienen más el sentimiento de ser parte de la naturaleza. La armonía de la horticultura debería también ser armonía con los seres humanos.

Cultura mixta

En muchos casos es lo más constructivo tener más de una sola especie en un bancal; cultura mixta por ejemplo de maíz y fréjoles que se apoyan uno al otro. Un error de los darwinistas es el acento fuerte que ponen en la lucha entre los seres, olvidando que también hay simbiosis y otras formas de apoyo recípro­co entre los seres vivientes. Hoy sabemos más sobre el agrupamiento de plantas (y de animales tam­bién), aun existe una ciencia que se llama fitosociología que describe las comunidades de plantas, en la mayoría de los casos consisten de varias especies. Entonces es más en armonía con la naturale­za plantar diversas plantas juntas y comprender como efectúan una a la otra: El maíz da al fréjol apoyo físico, el fréjol da al maíz nitrógeno – una cultura que en las Américas se conoce por mile­nios.

Incluir plantas silvestres

Las llamadas “malas hierbas” de verdad no son malas, no son nuestros enemigos, también son parte de la naturaleza, del ecosistema. Podemos en primer lugar disfrutar de su belleza. Cuando las quita­mos, podemos usarlas como mulch o como compost verde que proveen humus. Algunas entre ellas pueden aun ser usa­das como hierbas medicinales o comidas. Un ejemplo es la caléndula silvestre (llevamà en ibicenco) que puede utilizarse para ungüentos e infusiones, hasta en ensaladas, de la misma manera como la caléndula cultivada. Otras como la verdolaga sirven como verduras. Sin embargo, para usar plantas en medicina o cocina, claro es, hace falta conocerlas.

Circulación

Un ideal de la horticultura como de la agricultura es una circulación de materias. Se reciclan las ba­suras orgánicas, sobre todo como abono, así que las substancias se quedan dentro del ciclo de la vi­da. De tal manera no hace falta que se compren abonos químicos que necesiten mucha energía tal en la producción como en el transporte y que además cuesten dinero y carecen de humus.

Blog de Casita Verde
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